El Sultán al darse cuenta de que no daba resultado su deseo de la pagoda, este trato de subir el pozo interminable. Cuando iba a la mitad muerto de sed, vio una luz blanca y una mano que le ofrecía ayuda, al tomar la mano, perdió el conocimiento, al volver en si se dio cuenta de que había vuelto al pueblo, y una hermosa joven blanca lo ayudaba a comer este se sintió feliz por su suerte.

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